viernes, 5 de agosto de 2011

Claves para una lactancia materna exitosa

Ana González-Román Ferrer. Diplomada en Nutrición humana y dietética por la Universidad de Barcelona.

1. Si quieres amamantar a tu bebé, cuídate
Una vez has llegado al feliz acontecimiento del nacimiento de tu bebé, te desprenderás de un montón de kilos, unos 6 ó 7, entre el bebé, la placenta, el cordón umbilical, el líquido amniótico y la sangre. Teniendo en cuenta que durante el embarazo has intentado conseguir un aumento de peso de entre 9 y 12 Kg entonces, ¿para qué ha servido el peso sobrante? pues se divide en dos partes: la primera es la barriga que ha tenido que crecer y dilatarse mucho para dar cabida al bebé, el resto es el pecho que habrá aumentado considerablemente de peso y una cantidad importante de grasa que se habrá acumulado en las caderas y cintura. Hasta aquí queríamos llegar, el sobrepeso acumulado no es sobrante sino que, como el resto tiene una función, amamantar al bebé. O sea, que toda la grasa acumulada no es para que la reciente mamá se la guarde sino para que el bebé se alimente sin depender de que la madre coma o no ese día (épocas de hambruna, guerras, y otras situaciones graves).
Con todo esto como introducción explicamos pues que no debes comer por dos cuando amamantas a tu bebé sino que el aporte calórico que recibirá será de dos fuentes distintas: un suplemento en tu ingesta, y parte de las reservas grasas de la misma.

1.1. Pierde peso mientras le das tu mejor leche
Durante el periodo de lactancia materna, que desde estas líneas apoyamos grandemente como la mejor opción con gran diferencia, es un periodo en el que sentirás una gran sensación de hambre. Debes tener en cuenta que si bien necesitarás aumentar la ingesta calórica en unas 500 Kcal (alrededor de 1/4 ó 1/5 más que de forma habitual), corres el riesgo de hacerlo en exceso puesto que la barriga está durante varios meses todavía muy distendida y no se tiene la anterior sensación de estómago lleno, parece un pozo sin fondo donde todo cabe. Este motivo junto al uso de la lactancia artificial (biberón) son las causas básicas de que muchas mujeres se engorden cuando tienen hijos. La forma de evitarlo será pues que des de mamar a tu bebé e ir controlando periódicamente, cada 1 ó 2 semanas, tu peso, que debe de ir disminuyendo pero lentamente, unos 200 g / semana primero, luego menos.

1.1.1. ¿Qué debes comer cuando crías a tu bebé?
Pues debes comer lo mismo que al final del embarazo, cuidando especialmente la calidad de los productos que utilizamos. Procurarás que todo esté especialmente fresco para que la merma de vitaminas sea la menor posible y para que, por supuesto, no corras riesgos higiénicos (no es buen momento para enfermar).
Deberás añadir algo, además de calorías, agua, mucha agua: cualquier forma líquida la aportará, beberás agua fresca, zumos, caldos etc. Procurarás que la preparaciones culinarias no sean secas habitualmente. Debes comer platos de cuchara. Según sea la cantidad de líquidos que ingieras así será más o menos líquida tu leche. No controlarás así la calidad de nuestra leche , pues de eso se encarga el bebé con su demanda, pero si el flujo de ésta, si a tu bebé le cuesta demasiado trabajo mamar o tarda demasiado harás la leche más líquida. Quizás sea al revés, que al bebé se queje por que sale demasiado deprisa la leche, sólo hará falta adaptar la cantidad de líquido a sus necesidades, o a las tuyas, en caso de que se te vierta demasiado fácilmente la leche de los pechos en la ropa.

2. Ofrécele la mejor leche, puedes amamantar a tu bebé siempre que quieras
En los siguientes apartados vamos a explicar detalladamente como amamantar a tu bebé pues todas las mujeres pueden hacerlo si es que lo desean. Lo más importante es saber que NADIE tiene la leche de poca calidad ni aguada. Veamos pues como hay que hacerlo y como resolver los problemas o dudas que puedan aparecer.

2.1. Recomendaciones de la OMS sobre la lactancia materna
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad y y la lactancia materna no exclusiva (con la complementación de otros alimentos), desde los 6 meses hasta los 2 años de edad del bebé.

2.2. Ventajas de la lactancia materna
· Das a tu bebé la leche perfecta
· La leche que le das está es las mejores condiciones higiénicas y de temperatura posibles
· Es la opción más económica. Además siempre le das lo que quiere y si sobra, no hay que tirarla
· No necesitas acordarte de coger la leche ni los biberones, ni de comprarla
· No hay ningún motivo para seguir ningún horario impuesto por un médico, tu bebé no es un paciente
· Sirve como calmante ante el dolor y consuelo de tu bebé, es su mejor chupete aunque también puedes quitárselo puesto que madre e hijo sois dos personas distintas y tenéis distintas necesidades
· Puedes prescindir de darle cualquier otro alimento hasta los 6 meses, pasado este tiempo todos los lácteos que debe tomar pueden ser simplemente tu leche materna hasta más allá del año de vida de tu bebé
· Será su mejor alimento durante el primer año pero puedes continuar si lo deseas puesto que además lo proteges de alergia a los lácteos y también al resto de alimentos.
· Estadísticamente lo niños alimentados con leche materna son niños más sanos, pues le damos nuestras propias defensas y no tienen que esperar a enfrentarse ellos a los organismos patógenos para generar sus propias defensas
· Morfológicamente tienen una boca con unos maxilares mucho más fuertes, mejor dentadura
· Tendrá tu bebé menos gases y sufrirá menos cólicos del lactante
· Tienes al bebé tan cerca mientras le das el pecho que le transmites todo tu calor y amor maternal, que también alimenta
· Te hace sentir realmente bien
Estas son algunas de las ventajas de la lactancia materna, pero hay más:
· Mejor digestión proteica
· Mejora absorción del hierro
· Existe un menor riesgo de sobrealimentación
· Sufrirá menor carga renal
· El bebé no necesita aporte extra de agua
· La leche materna es estéril

2.2.1. Si crees que dándole lactancia materna toda la carga de trabajo será para ti, te equivocas
Tu pareja puede ayudar muchísimo, no le hace falta un biberón para hacerlo. Vuestro bebé tiene muchas más necesidades aparte de la alimentación: cambiarle los pañales, vestirlo, mecerlo y calmarlo ... Seguro que sin necesidad de preguntar por una nueva orden puede hacer un montón de cosas que aliviarán la carga emotiva y de trabajo como nueva madre. Incluso en las agotadoras tomas nocturnas tu pareja puede colaborar trayéndote el bebé a tu regazo, cambiándolo de pañal y devolviéndolo a su cuna, con lo que te limitarás a darle de mamar sentada o tumbada y hasta con los ojos cerrados.
Hay quién propone que el bebé duerma con la madre pero así será el bebé el único que descanse. Al bebé le gustará pero no lo necesita, le quieres y cuidas continuamente, el bebé lo sabe y también sabe que si mamá no duerme dos horas seguidas en toda la noche al día siguiente no podrá hacerle una sonrisa. Además seguramente tienes una pareja que quieres mantener muchos años y que cuando el bebé crezca se independizará mientras te quedas con tu pareja. Recuerda que tu pareja estaba antes que el bebé y que incluso tuviste la oportunidad de elegirla mientras que del bebé eliges su llegada pero no su carácter, su sexo ni su color de ojos. Cuidaos entre todos, es la opción más sana y eficaz.

2.2.2. Si quieres dar de mamar a tu bebé, no compres nada, ya lo tienes todo
La decisión del tipo de lactancia que ofrecerás a tu bebé debes tomarla antes de la llegada del bebé. Si te decides por la lactancia materna entonces no necesitas comprar nada de la artificial (biberón) por si acaso. Nunca te hará falta correr tanto para pasarte al biberón si es que te arrepientes o decides que ya le has dado suficiente.
Las dudas o problemas que pueden aparecer debes resolverlas no eliminarlas. La crianza de tu hijo siempre te planteará dudas y problemas: con cualquier lactancia, con cualquier tipo de educación que le ofrezcas, hasta con la ropa que le compres..., hay muchas dificultades a las que te enfrentarás y las decisiones drásticas tomadas con prisas tienen posibilidades de no ser las mejores. El primer paso a la hora de decidir es siempre recopilar información adecuada y suficiente.

2.3. Para darle el pecho no hace falta nada más que tener un bebé, ganas de darle de mamar y algún que otro conocimiento:

2.3.1. ¿Cuándo empezar a darle de mamar?
Cuando acaba de nacer no tienes leche, sólo unas gotas de calostro, eso es suficiente y magnifico por ahora. Será bastante incómodo si el parto a sido complicado o si ha habido cesárea pero la alegría y la ilusión te ayudarán, junto a tu pareja o una comadrona, a ponerte el bebé al pecho en cuanto hayas tomado aliento.
Si puedes, empezarás a darle de mamar en la misma sala de partos, pero si no te lo permiten, reclamarás que lo hagan antes de las 2 primeras horas de vida del bebé pues es cuando más despierto está (seguramente por la emoción de asistir a su propio nacimiento), pasado este tiempo si no ha tomado nada de pecho caerá en sueño y debilidad y te será más difícil captar su interés. Ofrécele el pecho a menudo (despiértalo si duerme más de tres horas seguidas), en 2 ó 3 días tendrás la subida de la leche que puede ser tan grande e incómoda que te produzca dolor y hasta unas décimas de fiebre(nada preocupante si no es fiebre elevada).

2.3.1.1. Durante la subida de la leche
Para evitar una gran carga de leche en el pecho durante la subida de la leche inicial o cuando duerme mucho, ofréceselo muy a menudo, desearás que lo vacíe pronto. A veces tu pecho estará tan cargado que el bebé no podrá agarrarse al pezón, lo que se soluciona sacando una pequeña cantidad de leche para liberar el pezón y la areola de tanta tensión. Esto se hace inclinándote hacia el lavabo y masajeando el pezón hacia delante, enseguida saldrá un buen chorro, para pararlo tendrás que incorporarte de nuevo.

2.3.2. Lactancia materna. Recuerda el orden de la última toma
Siempre debes procurar dar de mamar empezando por el mismo pecho con el que terminó la última vez. Aunque parezca mentira cuesta mucho acordarse pues esta norma prevalece durante toda la lactancia y eso corresponde a muchos cambios de pecho, puedes usar trucos como cambiarte un anillo de mano cada vez o ponerte algún clip o pinza en el tirante del sujetador...

2.3.3. ¿Preparar el pecho en la lactancia materna? Mejor no. Solo necesitas un buen asiento
Para dar de mamar no se deben de lavar los pechos ni hace falta ninguna preparación, los lavados con jabón o alcohol secan en exceso los pezones y pueden ser una causa de aparición de grietas. Solamente buscarás un lugar donde sentarte cómodamente con la espalda bien apoyada, si es posible, tendrás a mano uno o dos cojines para apoyar tu brazo o el bebé pues, al rato, cansa. Tomarás al bebé como si estuvieras meciéndolo y lo acercarás suavemente al pecho, él mismo se agarrará y él mismo se soltará cuando haya terminado con el primer pecho, luego le ofrecerás el segundo para ver si lo quiere. A esto se le llama dar de mamar a demanda, sin horarios de entrada ni salida, él bebé nos indicará con su llanto si quiere mamar y cuando haya terminado se soltará o se dormirá. Si lo necesitas, puedes liberar el pezón de su boca introduciendo un dedo por la comisura del labio. Frecuentemente el bebé se duerme al pecho pero conviene soltarlo cuando eso ocurra, se debe mamar despierto de lo contrario serás su única forma de dormir.

2.3.4. Si quieres una lactancia materna relajada busca la comodidad en la ropa
Puedes dar el pecho por encima o por debajo de la ropa. Si lo haces por arriba, desabrochando la ropa desde el cuello, entonces pondrás a la vista todo el pecho, controlarás en todo momento el bebé pero, si hace frío, quizás padezcas dolor de garganta. Si en cambio le das el pecho levantándote la ropa desde la cintura entonces no muestras tu pecho pero tampoco ves la cara de tu bebé. Un chal o toquilla, o cualquier tipo de toalla o mantita puede servirte para taparte la espalda desnuda o el pecho. Por cierto, cuando le des de mamar, ten siempre a mano una toallita de algodón limpia, para limpiarte o limpiarlo, pues algún día te hará falta si regurgita, abre la boca llena o suelta el pecho cuando está cayendo a toda prisa por que le molesta.

2.4. ¿Tu bebé se queda con hambre?
Esto que acabamos de explicar es la lactancia materna pero tan simple como es genera muchas dudas es la causa más frecuente de abandono de la lactancia materna y adopción de la artificial. Las dudas más frecuentes son las que conciernen a la satisfacción del bebé, la madre contrariamente a lo que dice la sabiduría popular, no suele saber porqué llora su bebé y como realmente cuesta saberlo o si se sabe cuesta encontrarle solución entonces se opta demasiado a menudo por echarle las culpas a la lactancia materna puesto que es lo que se escapa de nuestro control cuantitativo. El supuesto problema es que no sabemos cuánto toma. Lo que más se necesita es buena voluntad para seguir adelante y lo que menos, los consejos para que cambiemos de lactancia. Pero si realmente llegamos a saber cuánto toma tampoco nos será útil puesto que, en cada toma, la cantidad ingerida es distinta pero además es distinta la composición de la leche a lo largo del día y también es distinta a lo largo de una misma toma. La forma pues es darle toda la cantidad de leche que quiera cuantas veces quiera.
Un ejemplo práctico de aumento brusco en la frecuencia de las tomas es el calor veraniego o la fiebre, aumenta la cantidad de tomas pero disminuye la cantidad de leche puesto que sólo quieren la primera parte de la leche que es más acuosa que la segunda (más grasa). La leche se adapta en cada tomaes siempre perfecta aunque te pongas enferma.

2.4.1. ¿Crees que tu bebé no está mamando suficiente?
Si el problema es que crees que el bebé no recibe el alimento suficiente, por algún signo externo como llanto mayor del habitual (que ya es demasiado para cualquier madre), bajo peso real (los bebés no están hechos con molde y tienen pesos muy distintos) entonces no hay nada tan fácil como ofrecerle el pecho más veces. El aumento de la frecuencia de las tomas y la disminución del tiempo que pasa entre ellas hará que simplemente tengas más leche, y si es eso lo que necesita el bebé, lo tomará. En realidad puedes provocarte nuevas subidas de leche poniendo al bebé continuamente a mamar, tardarás menos en volver a tener una subida de leche que tras el parto, pues empiezas ya teniéndola, es una forma de "volver a empezar".

2.5. Contraindicaciones para la lactancia materna
Si la madre no quiere amamantar a su bebé, no debe hacerlo.
Solamente está contraindicada la lactancia materna en casos de enfermedades graves que se transmiten a través de la leche materna:
· Galactosemia del recién nacido
· Fenilcetonuria del recién nacido
· Tratamientos oncológicos (cáncer)
· SIDA de la madre
· Alcoholismo y drogadicción
· Medicación contraindicada durante la lactancia materna
· Tuberculosis
· Ictericia por la leche materna si está muy alterada la bilirrubina
· Herpes simple
· Varicela

2.6. ¿Cuándo no debe suprimirse la lactancia materna?
· Infecciones banales como resfriados, diarrea, vómitos
· Hepatitis A y B
· Epilepsia y su tratamiento
· Mastitis y su tratamiento: mejora con la lactancia materna
· Abceso en la mama

2.7. No permitas que te avergüencen por dar de mamar a tu hijo
En cualquier caso, si decides darle el pecho a tu hijo, jamás te avergüences ante nadie pues nadie se avergüenza por dar un biberón en plena calle, o en un restaurante. No permitas nunca que nadie critique que le des de mamar en público puesto que seguro que será mejor que oír el llanto nervioso del bebé hambriento. Puedes tener, en la mente preparadas, contestaciones tajantes para situaciones difíciles. Si eres tu misma la que tiene vergüenza, mejor que te acostumbres a la situación, de lo contrario pondrás muy nervioso a tú bebé y la lactancia materna acabará fracasando. Tú eliges, pero recuerda que tu hijo no es una vergüenza.

2.8. Si tienes gemelos, trillizos ... también puedes criarlos
La situación se complica cuantos más hijos se quiera amamantar a la vez pero es solo cuestión de costumbre y organización, la capacidad de tus pechos para producir leche es enorme, atrévete pero no desprecies cualquier posible ayuda. En realidad la ayuda es muy útil aunque optes por la lactancia con biberón. Puedes darles de mamar a la vez (si son solamente dos) o por turnos, no te preocupes, mientras tengas un bebé, tendrás leche, nunca se termina y cada uno tomará la que quiera, o sea la que necesite. Si quieres darles de mamar a la vez ten a mano varios cojines y piensa muy bien qué puedes necesitar pues luego no podrás levantarte con los dos para buscar un cojín, un vaso de agua, una toalla, un chal ... Hay quien para criar tres bebés de forma sincronizada les da a dos el pecho y un biberón al tercero, que será un hermano distinto cada vez. Idea tu mejor opción pero esfuérzate, vale la pena.

2.8.1. Y en el caso de tener hermanos mayores ... también pueden
Incluso si lo que tienes son dos lactantes de diferentes edades puedes darles sin preocuparte porque el mayor se tome la leche del pequeño, no lo hace, cada uno se toma la suya y es distinta porque distinta es la demanda. El peor desprecio que puede sentir un hermano mayor es el de quitarle su madre y su leche para dárselas a su hermanito recién nacido, no hace falta colaborar para que tenga más celos.


3. El destete
El destete suele hacerlo el propio bebé aunque dependerá de diferentes factores:
· La edad: hay bebés de un año que se distraen durante el día o duermen toda la noche seguida de manera que se destetan sin darse cuenta, en cambio, otros abandonan la lactancia cuando ven que se hacen mayores, a los 3 ó 4 años .
· La alimentación complementaria: si se le dan lácteos alternativos (leche de vaca, queso, yogurt...) puede disminuir de forma drástica la cantidad de leche materna que pida. Si se le da la comida antes que la leche también puede destetarse por consumir las calorías que necesita aún cuando no ingiera la cantidad de leche que requiera a esa edad.
· La época del año: en verano es más difícil el destete si el bebé prefiere la leche materna al agua corriente para calmar su sed.
· De la voluntad de la madre: cada madre debe ser libre de destetar al bebé cuando así lo decida.
Cuando, por cualquier motivo, quieres destetar al bebé antes de que él mismo lo haga, solo necesitas hacerlo progresivamente, a lo largo de aproximadamente 1 semana.
Durante el día, mantén a tu hijo muy distraído y ofrécele cualquier cosa para comer o beber cuando pida leche de manera que cada día le des "una toma menos". Ten en cuenta que las tomas que más estimulan la producción de leche son las nocturnas. La última leche que te quede será probablemente la toma antes de acostarse y la primera de la mañana.
No intentes destetarlo en un solo día porque el estrés que os causará a los dos será excesivo. Además fácilmente te producirá una mastitis. En caso de tener que hacerlo por motivos médicos, deberás extraerte la leche manualmente cada vez que sientas tus pechos llenos. Esto durará unos días, si se producen obstrucciones deberás solucionarlas.

4. Alimentos prohibidos durante la lactancia materna
El único alimento que debes evitar es el alcohol. Existen algunas recomendaciones acerca de alimentos fuertes como la alcachofa o la coliflor pero no debes evitarlos sin primero comprobar su efecto. La leche materna, por suerte, toma el sabor de lo que comes y por lo tanto es siempre distinta. Si te gustan las alcachofas, dáselas a probar a tu hijo (a través de tu leche), quizás también le gusten. No excluyas alimentos sin 1º comprobar su efecto.
Puedes utilizar la lactancia materna como vía para darle infusiones relajantes (tila) en los días más difíciles o para tratar dolores tipo cólicos (cominos o anís estrellado). Solo hace falta que te lo tomes tú y una parte la recibirá tu hijo.
Existe la posibilidad de que tu alimentación le pueda provocar dolores de barriga. Si tu bebé sufre de manera esporádica cólicos de barriga, analiza tu alimentación del mismo día y del día anterior y comprueba si has tomado alimentos flatulentos como legumbres o crucíferas (col, coliflor...). Si es así evítalos hasta los 3 meses de vida de tu bebé, para intentarlo de nuevo.

5. Si tienes algún problema con la lactancia, puedes solucionarlo
A veces, por falta de información previa pueden aparecer problemas en los pechos. Puedes evitar llegar a tenerlos pero también puedes solucionarlos sin eliminar la lactancia materna. Conócelos:

5.1. Grietas. Se evitan fácilmente
Cualquier problema de  grietas en los pechos viene causado porque el bebé está mamando mal, entonces, sólo hace falta cambiar de postura al bebé para que deje de ocurrir. El bebé debe mamar, no chupar el pezón , nunca tiene que haber dolor, para ello debe abrir mucho la boca para que él mismo introduzca en su boca todo el pezón y gran parte de la areola de abajo hacia arriba, debe estirar el cuello y abrir mucho la boca. Suele saber hacerlo mucho mejor el bebé por su instinto que la madre con su interés, es decir que no debes meterle el pecho en la boca, no nos gusta comer con prisas.
Si tocas el labio superior del bebé con cualquier cosa, siempre abrirá la boca, si lo acercas suavemente al pezón también lo hará y se agarrará con la lengua y haciendo el vacío en su boca, nunca puede morderlo. Si un día lo muerde jugando debes soltarlo del pecho y decirle seriamente no, luego puede continuar jugando.
Otro detalle importante para evitar las grietas son los labios del bebé, deben estar bien abiertos, no metidos hacia adentro, para que resbalen y no estiren la piel nunca, puedes tocarle ambos labios mientras mama para asegurarte de que lo está haciendo perfectamente.
Para liberar el pezón de la boca del bebé debes introducir un dedo por la comisura del labio, nunca apartar al bebé si no ha abierto la boca.

5.1.1. Utiliza una buena crema contra las grietas en el pezón, la tuya
Tanto para evitarlas como si ya las tienes, la mejor crema será sin duda tu propio calostro o la posterior leche materna. Apretarás ligeramente el pezón irritado después de haber mamado el bebé y untarás con la gota de leche, ya más pastosa del final de la mamada, el pezón y la areola, y así untado dejarás que se seque al aire. Ninguna crema es más eficaz ni más económica y siempre está a mano.

5.2. Ingurgitación mamaria
La ingurgitación mamaria se caracteriza es la inflamación de los dos pechos por una excesiva carga de leche que provoca una gran tensión y dolor en los pechos.
Se produce los primeros días tras el parto o si el bebé está demasiado tiempo sin mamar (si se suprimen tomas nocturnas). Normalmente no aparece fiebre.
El tratamiento y prevención serán los mismos que en las obstrucciones del conducto mamario.

5.3. Obstrucción del conducto, galactoforitis
Otro problema que puede aparecer son las obstrucciones mamarias. Son acumulaciones lácteas en los conductos lácteos que se perciben como bultos duros, dolorosos al tacto y enrojecimiento suave de la piel.

5.3.1. Evita las obstrucciones y las ingurgitaciones mamarias
Para evitar la ingurgitación mamaria y las obstrucciones debes evitar opresiones en el pecho (como sujetadores con aros o tirantes de mochilas portabebés sobre el pecho) y como medida preventiva ir rotando al bebé alrededor del pecho mientras mama, o sea cambiarlo de postura: en forma de mecedora, pelota de rugby, "de pie".
Algo que se hacía años atrás era pinzar el pezón. No lo hagas nunca. El bebé no se ahoga mamando y lo único que conseguirás, haciendo la pinza, es impedir que la leche circule correctamente pudiendo provocarte desde ingurgitaciones hasta que el bebé se quede con hambre.

5.3.2. Para tratar las ingurgitaciones y obstrucciones mamarias empieza con calor húmedo
Si aún así nos encontramos alguna vez con ingurgitación u obstrucciones (con la subida de la leche es frecuente) aprovecharás la toma en la que vayas a empezar por el pecho ingurgitado para primero aplicar calor húmedo sobre ese pecho con la mano de ducha o con una toalla de tocador mojada en agua caliente, luego, mientras le das de mamar, masajea suavemente el bulto hacia el pezón.

5.3.3. Posturas que ayudan a solucionar las obstrucciones e ingurgitaciones mamarias
Una buena postura para dar de mamar en estas situaciones es colocando al bebé en una mesa tumbado boca arriba y darle de mamar de pie o de rodillas inclinada, la madre, sobre el bebé de forma que el pecho quede colgando totalmente.

5.3.4. Cuando duele el pecho o tratas obstrucciones o ingurgitaciones mamarias termina con frío
Por último, cuando haya terminado de mamar, aplícate frío sobre el pecho (lo más práctico es una bolsa de guisantes congelados envueltos en un paño de cocina). Ya antes del parto hay que ir a comprar guisantes congelados para emergencias tales como la explicada y para aplicar frío y evitar derrames en los pequeños o grandes golpes que pueda sufrir el bebé cuando ya se desplace solo.

5.4. Mastitis. El tratamiento pasa siempre por eliminar la leche acumulada
La mastitis es la consecución de un problema de ingurgitación mamaria sin solucionar. Es una infección que cursa con fiebre, hinchazón de pechos y mucho dolor. Tendremos que acudir al médico para nos indique si nos hace falta tomar algún antibiótico compatible con la lactancia, pero además no podemos dejar la ingurgitación ni el resto de la leche en el pecho. Tampoco es ésta una causa para abandonar la lactancia, en absoluto, el bebé nos ayudará.

5.4.1. ¿Cómo solucionar la mastitis?
La solución es exactamente la misma que para la ingurgitación, pero con añadidura de algún antibiótico, el bebé será el que más nos va a calmar el dolor vaciando nuestros pechos con el mejor método que existe, mamando. No abandones la lactancia por este problema pues tendrás igualmente la necesidad de eliminar la ingurgitación infectada y la leche acumulada y lo tendrás que hacer por otros medios mucho más costosos y dolorosos.

5.5. Candidiasis del pezón provocada por hongos en la boca del bebé
La candidiasis produce un dolor intenso en el pezón cuando el bebé está mamando. Se enrojece el pezón. Esta infección por hongos tiene un tratamiento farmacológico que no tiene que incluir un abandono de la lactancia materna.

5.6. Algunos problemas en la lactancia materna pueden evitarse. Aprende cómo
Para no provocar problemas que afecten a la integridad de la lactancia materna debes evitar el uso del chupete sobretodo hasta que no esté la lactancia bien establecida. Hay que evitar horarios estrictos aunque si interesa se le pueden ofrecer unos horarios compatibles con sus costumbres: según el número de tomas que habitualmente hace y según el tiempo que habitualmente espera entre ellas, no debes ser estricta en absoluto. Jamás le dirás al bebé que ya ha tomado suficiente tiempo de cada pecho o que no le podemos dar porque no le toca. Solamente él sabe si le toca e intentará explicarse lo más claramente que pueda.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Consejos para padres y madres solteros




Por Vilma Saborío
Consejera

Ser padre o madre es uno de los desafíos más hermosos que tiene  el ser humano, sin embargo, la paternidad o la maternidad en soltería,  ya sea debido al  divorcio, la muerte de la pareja, o a la concepción de hijos fuera del matrimonio;  hacen florecer la desilusión, el dolor  y hasta la furia, enfrentando a la persona ante un sendero arduo y nuevo con significativos retos que enfrentar.
A pesar de que es frecuente hallar casos de madres solteras, desde hace algunos años el incremento de padres solteros ha proliferado, en primera instancia debido a la muerte de la madre, y en otros casos debido a que también muchas mujeres tienden a desvincularse de la familia, por una u otra razón.
Cada día es más frecuente la presencia del modelo familiar monoparental, y, aunque el trabajo es mucho más difícil de llevar, tanto hombres como mujeres tienen la capacidad de participar en las funciones de maternidad o paternidad de forma coordinada o individual con gran capacidad.
 Por lo tanto,  no se trata de lamentarse, sino de luchar. Los hijos, sin lugar a dudas, son una bendición de Dios. Un hermoso regalo que muchos lloran y hacen hasta lo imposible por tener. Los niños  llevan oculta  una pequeña  semilla,  la  cual, si cuidamos, dará fruto abundante a su tiempo.
Los padres y madres solteros deben de tener claro el poder del “ADA”: (amor, dedicación y abnegación), ya que son ellos, en primera instancia, los responsables de criar, fortalecer y educar al niño o los niños.
Una de las mejores cosas que una madre o  padre soltero puede hacer, es buscar ayuda en un buen soporte, no es sano mantenerse alejado. Si no posee el acompañamiento de la familia, es recomendable que se desarrollen relaciones especiales con otras personas. Dios puede dar gran consuelo en tiempos de soledad y congoja. Dios dice que el nunca nos dejará ni nos abandonará.
En relación a esto, el dolor no tiene prejuicios, invade a jóvenes y viejos, ricos o pobres por igual; pero nos permite conocer cuándo necesitamos hacer cambios y sacar beneficios de los errores, en vez de sucumbir en ellos.
Es importante recordar que ninguna experiencia devastadora durará para siempre, por eso hay que levantarse y usar el pasado como una garantía de un  exitoso futuro. Por lo tanto, se debe desecharprincipalmente la culpa por creer que ha fracasado en su relación de pareja o por no darle a su hijo un padre o una madre. La madre y el padre solteros deben recordar que somos seres humanos con derecho a tener éxito y a fracasar y que se puede encontrar fortaleza esperanza y gozo para soportar la desilusión ante cualquier circunstancia.
Ciertamente, el padre o madre que tiene a cargo a los hijos, deberá enfrentar  no sólo la responsabilidad de los cuidados y toma de decisiones importantes, sino además una fuerte lucha financiera y una carga  de trabajo mayor. Estas usualmente están entre las más grandes preocupaciones,  y necesidades de atención unidas al tiempo de calidad y cuido diario. Pero debe saber que las grandes victorias nacen de las adversidades más difíciles, a pesar del mal comienzo la salida puede ser gloriosa, aunque físicamente resulte agotadora.
Es muy importante autoevaluarse positivamente y reconocer lo valioso de su esfuerzo. Aunque la tarea de padre soltero o madre soltera es ardua, a su vez está llena de virtudes que hablan de la calidad de persona.
Recomendaciones en la formación  de los hijos: 
  1. Es preciso saber, que sus enseñanzas son un espejo que reflejarán sus hijos,  por lo tanto, desde muy temprana edad, es bueno iniciar con una guía que nos permita orientar a los niños para que crezcan saludables,  y ayudarles a  ser personas  más competentes, en su vida futura, sin hacer distinción de sexo. Se trata de enseñarles bases y principios morales al mismo tiempo que aprenderían a ser obedientes, sin afectar su integridad, pero sobre todo, a que aprendan que la opinión de otros no determina su valor.
  2. Es importante crearles a los niños una autoimagen sana, lo cual  no significa mentirles acerca de la verdad. Enséñeles cuando algo esté mal, sea positivo y motivador y señale los atributos de su personalidad. Tampoco condene al niño por no ser excelente en las mismas áreas en las cuales usted sobresale. Su trabajo es realzar los atributos que Dios ha depositado en cada uno de ellos.
  1. Es  necesario establecer límites claros  con los hijos. Estos límites nos permiten guiar y manifestarles que los amamos lo suficiente para educarlos y corregir una conducta que consideremos incorrecta sin dañar su sano desarrollo.
  1. Se debe cuidar de no caer en la actitud de apego exagerado con sus hijos,  la sobreprotección o sobre exigencia. En este grupo se ubican los padres y madres que evitan cualquier situación negativa a los pequeños, no les permiten aprender de sus propias experiencias, quieren hacer todo por ellos, para llenar “el espacio del padre ausente”,  teniendo como resultado personitas que no están listas para tomar decisiones y enfrentar dificultades, ya que es probable que estos niños sean también muy temerosos. Recuerde que paternidad  y maternidad no significa propiedad sino formación de los pequeños.
  1. Por otro lado tenemos el otro extremo, los padres y las madres permisivos (as). Una de las características de este grupo es que son muy pasivos e indiferentes. Tienen la creencia  de que lo mejor es dejar a los chicos sin guía, en completa libertad, sin  ponerles límites. Esto tendrá como resultado inseguridad, dificultad para seguir órdenes y cumplir reglas fuera del hogar.
  1. Hágales sentir confortables, haga de su hogar un pedacito de cielo y será más fácil que acepten sus sugerencias y establezca vínculos fuertes  y seguros. Respete siempre su opinión y sus sentimientos.
Nuestro mensaje final es que cumpla sus responsabilidades sin anularse. Usted es un ser humano con necesidades, deseos, anhelos y sueños propios. Saque tiempo para usted, descanse, distráigase, tenga amistades, estudie. 
Descansar no sólo es salir del hogar, un simple cambio en la rutina o hacer algo que realmente disfruta le permitirá recobrar fuerzas. Lleve una vida que tenga intereses y alegrías y valore más aún la labor que está emprendiendo como madre o padre soltero. Recuerde que el poder del  “ADA” (amor, dedicación y abnegación) le brindará su recompensa.

Bibliografía
T.D:Jakes Ayúdeme estoy criando a mis hijos sola, edición 2002.

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lunes, 18 de julio de 2011

Papá, mamá: Ayúdenme a ahorrar

Por Javier Angulo

Papá y mamá tienen una influencia poderosa en los hijos e hijas: ¡cuando sea grande quiero ser como papá o como mamá! ¿Que implicaría esto para sus hijos e hijas?
Según una estadística de elaboración propia, realizada hace poco tiempo, el 50% de las personas no fueron enseñadas a ahorrar. Compruébelo usted mismo, pregunte a sus vecinos para que lo corrobore: ¿le ensañaron a usted sobre finanzas en la escuela? ¿Les enseñan a sus hijos e hijas cómo gastar adecuadamente los recursos materiales en la escuela?
En las escuelas no se enseña educación sobre finanzas, por lo que es en el hogar donde se deben aprender estos conocimientos. La influencia de los padres es fundamental en la formación de hábitos y valores financieros a los pequeños/as. Por lo que en la escuela, desde que se les proporciona dinero a los hijos e hijas, se puede, y debe, enseñarles a valorar y administrar esas monedas y billetes. Así, es beneficioso para los hijos que aprendan de dónde proviene el dinero y cómo elaborar prioridades y estrategias para gastarlo correctamente.
Ahora bien, es de suma relevancia la intervención de papá y mamá en la educación de sus hijos e hijas, sin embargo, queremos reforzar y motivar a todos los papás a que se involucren de manera activa en la crianza de sus pequeños/as, y a ser verdaderos modelos dignos de imitar, observe los siguientes ejemplos:
Errores comunes de papá:
No hacer nada para educar: “Haga lo que quiera”.
Dejarlos a la esposa: “Velo vos” “Pregúntele a su mamá”.
Sólo regañar: “Eres un/a desobediente, un/a inútil”.
Ser irresponsable y mal ejemplo: “Gastador impulsivo” “Gastar en vicios”.
Pelear con mamá por dinero: Siendo mandón o grosero.
Importancia del tiempo en familia para transmitir valores a los hijos e hijas
Veamos brevemente la investigación elaborada por Allied C. Ovalles, Criminólogo, quien estudió cómo influye la familia en la incidencia criminal de los menores de edad. Él trabajó en los años del 2000 al 2003 con 143 adolescentes de ambos sexos, con edades entre los 12 y 17 años, recluidos en una correccional para menores de Venezuela. Entre algunos de los resultados de esta valiosa investigación están los siguientes.
-El 60% de los/as adolescentes vivían con padrastros/madrastras u otro familiar y sólo 38,3% con ambos padres.
-Los adolescentes que vivían sólo con uno de sus padres, o con padrastros y madrastras tendían a ser más agresivos y desobedientes en la Institución.
Otra investigación realizada por la Universidad de Minnesota, con la participación de 806 adolescentes de Estados Unidos indicó que existía una menor incidencia de consumo de estupefacientes en aquellos adolescentes que comían regularmente con sus familias, es decir, un mínimo de cinco veces a la semana.  Especialmente en las chicas al pasar tiempo con sus familias disminuía en un 50% la frecuencia del consumo del licor, los cigarrillos y la marihuana. Por lo que es indiscutible que la participación de papá en la crianza de sus hijos más que necesaria es vital.
Educando en Finanzas
 ¿Qué puede hacer papá para que sus hijos ahorren?
1.    Dar el ejemplo. Junto con su hijo ahorre usted también y cuéntele a él y/o ella sus planes de ahorro así como el propósito. 
2.    Dar una mensualidad: Cuando los niños asisten al centro educativo es bueno darles pequeñas cantidades de dinero para que aprendan a administrarlo. Esta es una gran oportunidad para enseñarles a ahorrar. 
3.    Fijar metas junto a ellos: Se pueden fijar pequeñas metas e inicialmente premiarlos para incentivarlos. Por ejemplo, si necesitan reunir una equis cantidad de dinero podemos decirles que por cada 10 que logren juntar nosotros les daremos otros dos. De esa manera se agregan incentivos y se les enseña poco a poco el concepto de intereses.
4.    Enseñe a gastar: No sólo ahorrar es clave, sino también el aprender a usar el dinero. Es un buen hábito el sentarse con ellos y ayudarles a hacer los cálculos de sus cuentas, en qué quieren gastar el dinero y cuánto tienen, así como a fijarse metas a futuro. Ayúdele a definir cómo gastarlo. Ayudémoslos a conformar una lista con las cosas que querrían comprarse, con su correspondiente valor. Una vez elaborada la lista sume el valor de cada cosa, si el dinero no les alcanza para todo lo que querrían (como es de esperar), incentivémoslos a que asignen prioridades.
5.    Respete sus decisiones de ahorro y metas: ¡Fundamental! Si su hijo o hija decidió comprar un reproductor de música muy costoso con sus ahorros y usted no está de acuerdo, respete la decisión de él o de ella. Como papás queremos lo mejor para nuestros hijos, y parte de ellos es dejar que asuman las consecuencias de sus decisiones, buenas y malas.
Recuerde:
-Motive a su hijo o hija a ahorrar, y junto con él o ella ahorre usted también.

Bibliografía
-Haskel, David (s. f.). Finanzas, cuanto antes aprendan mejor. Recuperado de:http://www.conpoder.com/familia.html
-Ovalles Rincon, Allied C. (2007). Incidencia de la disfunción familiar asociada a la delincuencia juvenil.Cap. Criminol.,  vol.35, no.1, p.85-107. Merida, Venezuela. Recuperado dehttp://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-95982007000100004&lng=es&nrm=iso

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Mi hijo (a) adolescente va a tener un bebé

Claire de Mezerville
Una situación para la que los padres y madres definitivamente no están preparados es el embarazo de una hija adolescente.  Así mismo, la noticia de que el hijo adolescente será padre puede ser devastadora en esta época en que se ha empezado a superar la cultura patriarcal que no solo permitía sino que también avalaba la paternidad sin responsabilidad.  En medio de la tormenta de pensamientos en cuanto a las consecuencias “sociales”, implicaciones económicas y repercusiones para el futuro del hijo o hija adolescente, de la situación, es difícil discernir cual es la mejor forma de comunicarnos eficaz y asertivamente con él o ella en el justo momento que más necesitan de nuestra orientación, apoyo y amor incondicional.   Muchos padres piensan “¿cómo tratar a un niño que ahora tendrá que criar a otro niño?” ¿Cómo afrontar los propios sentimientos de culpa, dolor, enojo, frustración? ¿Cómo mantener nuestra relación de padres para con nuestros hijos, al sentir que la vida, irremediablemente, tendrá que cambiar?
Es importante que los padres tomen en consideración que es común experimentar sentimientos intensos de duelo, tristeza, e inclusive culpa o enojo. No obstante, es necesario tomar en cuenta que, ética y psicológicamente, su hijo y el bebé que viene en camino, necesitan su apoyo.
Se debe reconocer sin embargo, que es difícil y  complicado poder manejar “controladamente” nuestras emociones, pensamientos y preocupaciones ante una circunstancia en la cual todos los miembros de la familia se verán afectados de una y otra manera y así también la dinámica  familiar. No obstante, es necesario hacer un esfuerzo titánico y tomar rienda de la situación, de los pensamientos, sentimientos y emociones; y actuar y reaccionar de la forma más beneficiosa para todos.  Sin lugar a duda, en este momento la premisa es el adolescente y la criatura por nacer y el norte a seguir en cuanto la forma de interactuar con él o ella debe estar marcado por el apoyo, la empatía y el amor incondicional.  Son en estos momentos de gran dificultad y turbulencia,  en que una actitud generosa y llena de amor, genera el ambiente propicio y las formas de interacción correctas en procura del bienestar de de todos los miembros de la familia.
El ser humano integral
Tanto el embarazo no deseado, como las enfermedades de transmisión sexual en nuestros hijos adolescentes son síntomas de un problema más grave y profundo: un manejo descuidado de la sexualidad en etapas de la vida en las que los jóvenes aún no están preparados para un compromiso. La sexualidad sana, idealmente, es aquella en la que el respeto, el compromiso y el amor preceden a una relación de pareja estable y madura. Esto es así porque entendemos el ser humano como aquel que se ha formado en un contexto histórico y social, quien, integralmente, comprende dimensiones fisiológicas, espirituales y psicológicas. No podemos limitarnos a pensar en nuestros hijos como víctimas de sus hormonas, o como simples irresponsables en el manejo de sus responsabilidades. La realidad es más compleja.
Un embarazo, necesariamente, abre el escenario para conversar acerca de sexualidad. El hecho de descubrir que nuestros hijos sean sexualmente activos no quiere decir que tengan la información correcta, o que tengan una comprensión clara de su lugar como personas y de su dignidad.
Este es el momento de hablar sobre respeto, amor y cuidado personal. Del mismo modo, como adultos responsables, es fundamental guiar a nuestros hijos respecto a la necesidad de los cuidados prenatales necesarios. Médicamente, es fundamental la asesoría y consejo para fomentar el desarrollo sano del bebé. Aún en medio de un panorama confuso y tenso, esta criatura necesita un entorno favorable para crecer y para prepararse para vivir.
Preparándonos para una nueva etapa
Ante la noticia del embarazo de su hija o la paternidad prematura de su hijo, es muy importante reflexionar acerca de la forma en la que se ha hablado -o no hablado- de sexualidad dentro del seno de la familia. Resulta contraproducente permanecer en el reproche respecto a la actividad sexual prematura. Es necesario fijar los ojos en lo que está por delante.
Comentarios como los siguientes no ayudan a mejorar la situación, más bien hieren profundamente y deterioran la relación familiar (la cual, ya de por sí, está atravesando una crisis):
 -“Usted perdió la más valioso”.
-“Ya nadie la va a respetar”
-“Usted verá que hace porque nadie la/lo va a ayudar a ver por esa criatura”
-“Ahora todo el mundo la va a ver diferente”.
-“Su vida se estropeó”.
-“Usted es una cualquiera (o cualquier adjetivo semejante)”.
Esto no quiere decir que haya que reprimir los sentimientos y la dificultad de este tiempo. Sí es muy válido expresar las propias emociones. Es recomendable y saludable que los padres busquen algún tipo de consejería y apoyo, así como elaborar los procesos que les permitan “perdonar” a sus hijos, por no responder a sus expectativas, acerca de la vida que deseaban para ellos. Algunas cosas que sí es necesario expresar son las siguientes:
 -“Te amo, pero estoy molesto (a)”.
-“La vida va a cambiar”.
-“Usted tiene que asumir con valentía las nuevas responsabilidades”.
Este es el momento para preparar a sus hijos para ser papás. Es prematuro: es cierto. Es inesperado e implica sacrificios, pero la vida continúa. Es necesario que, en el hogar, se pueda crear un ambiente para asumir una nueva etapa.
¿Cómo hablar de sexualidad si mis hijos adolescentes ya son papás?
La sexualidad más segura y satisfactoria es la que se vive dentro de un compromiso de por vida. Un adolescente aún no tiene la madurez ni las condiciones para establecer compromisos permanentes. Aún si los hijos ya han manifestado que son sexualmente activos, es necesario hablar abiertamente acerca de las repercusiones que tiene, sobre el desarrollo del proyecto de vida, el tomar decisiones conscientes respecto al manejo de la propia sexualidad.
Independientemente de los eventos presentes; cuales serán las decisiones que se tomarán para la vida que está por delante (respecto a la relación con el otro progenitor del bebé, respecto al uso del espacio dentro de la casa, respecto a los roles en la crianza del bebé).
Del mismo modo, es importante que la casa de los padres sea un espacio en el que se respeten los valores que el hogar mismo ha estipulado. Como padres, no pueden evitar que sus hijos tengan una sexualidad activa, pero sí pueden hablar sobre cómo, en su rol de papás, aún procuran hacer valer sus principios en la casa y cuidar a sus hijos.
Aún cuando es delicado, es importante guiar a los hijos para que ellos asuman su rol de padres y no de “hermanos mayores” de sus propios niños. Como papá y como mamá, usted tiene autoridad sobre su hijo, pero, de igual forma, él (o ella) es quien deberá tener autoridad guiada sobre el bebé.
Finalmente…
Nunca retire el afecto, como modo de castigo o de “venganza” ante un embarazo no deseado. Es válido expresar dolor, es válido molestarse e incluso tomar una breve distancia que le permita pensar y recobrar la calma. No obstante, en este momento sus hijos lo necesitan más que nunca. Papá, este es el momento de ser papá. Mamá, este es el momento de ser mamá. Es tiempo de perdonar. Es tiempo de guiar y de prepararse para nuevos comienzos. Es tiempo de perseverar y de amar.

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La tartamudez


Nathalia Calderón
Directora del CELA (Centro Especializado en Lenguaje y Aprendizaje).
Terapeuta de Lenguaje, Máster en Psicopedagogía, Máster en Administración Educativa y Licenciada en Educación Especial. Especialista en problemas de aprendizaje UNED.
Colaboradora del programa "Buen Día" 


Cuando hablamos de disfemia o tartamudez  tenemos que tomar en cuenta  que nos encontramos ante un trastorno funcional de la comunicación oral, que afecta el ritmo articulatorio de la palabra y que no deriva de ningún tipo de anomalía de los órganos fonatorios.  Se trata, además, de un trastorno que exige la presencia de uno o varios interlocutores para que pueda evidenciarse. 
La tartamudez, de etiología (de origen) desconocida, es un trastorno del habla que engloba múltiples manifestaciones (lingüísticas y no lingüísticas).    En las personas de habla disfémica se aprecian disfluencias en el habla y la comunicación, caracterizada por una serie de bloqueos, repeticiones o prolongaciones de sonidos, sílabas o palabras (monosílabos), durante la emisión del discurso.  La diferencia entre un habla disfémica y un habla tildada de “normal” reside en la velocidad de la emisión verbal, en la producción de los elementos prosódicos del lenguaje y en la falta de fluidez del mensaje. 
El manual mundial DSM-IV, entiende el tartamudeo como una alteración de la fluidez y de la organización temporal normales del habla, caracterizada por concurrencias frecuentes de uno o más de los siguientes fenómenos:

*           Repeticiones de sonidos y sílabas.
*           Prolongaciones de sonidos.
*           Interjecciones.
*           Palabras fragmentadas.
*           Bloqueos audibles o silenciosos.
*           Circunloquios para sustituir palabras problemáticas.
*           Palabras producidas con un exceso de tensión física.
*           Repeticiones de palabras monosilábicas.

Sucede que las personas de habla tartamuda se muestran incapaces de coordinar la actividad fonorrespiratoria con los órganos de la articulación. 
El factor de la herencia no está probado con certeza, pero en general, aceptada. Empero, para BOOME, la disfemia no se hereda, sólo es hereditaria la inestabilidad nerviosa individual, que queda latente mientras no haya factores exógenos que la pongan en manifiesto.
Sin lugar a duda, es una alteración de la comunicación (más que del lenguaje) consistente en una falta de coordinación motriz de los órganos fonadores que se manifiesta en forma de espasmos que alteran el ritmo normal de la palabra articulada.
El desarrollo sano de un niño comprende una fase de balbuceo o repetición de ciertas sílabas mientras habla; esta etapa puede prolongarse e iniciarse la tartamudez en un ambiente predispuesto o cuando los padres adoptan una actitud demasiado rígida y exigente con sus hijos.
El síntoma más sobresaliente es el bloqueo espasmódico que interrumpe o impide la emisión de la palabra. El espasmo puede ser tónico (lapso de tiempo antes de comenzar el discurso que, una vez iniciado, ya fluye bien) o clónico (repetición de letras o sílabas al principio, centro o final de las palabras) o mixto.
Además el paciente se muestra ansioso, angustiado y, en su esfuerzo por vencer el espasmo, presa de una gran tensión muscular y emocional, con rictus faciales, rubor y transpiración excesiva (sobre todo en manos). Como reacción, puede aparecer miedo a hablar con evitación de situaciones donde es preciso hacerlo, sobre todo, si son nuevas o con personas especiales, mutismo defensivo, tendencia al aislamiento, acentuación de la timidez y reacciones depresivas de distinto grado. Es frecuente, además, encontrar en estos niños cuadros agregados de enuresis y trastornos del sueño.   El ritmo del habla es acelerado (taquilalia); aparecen disartrias (sustituciones y omisiones) según la velocidad del habla.
Algunos consejos fundamentales son los siguientes:
  • Crear ambientes favorecedores de la fluidez.
  • Introducir algunos cambios en su estilo de vida, buscando alejar a la niña de situaciones estresantes.
  • Modelado indirecto, se le ofrece al niño un modelo de habla que haga desaparecer la tartamudez, en un ambiente de juego y sin ningún tipo de exigencia.  La idea es evitar que el niño se haga consciente de su problema, al no mencionar la tartamudez en forma constante (debido a que se puede lesionar su autoestima).
  • Ofrecer al niño un modelo favorecedor de la fluidez: habla algo más lenta de lo normal.  Todo en un contexto comunicacional no exigente. 
  • Animar al niño, a imitar a los padres, siempre en baja exigencia.  Son útiles  las imágenes para describir esta forma de hablar “hablamos como caracoles” y mucho apoyo gestual para modular el habla.
  • Escuchar al niño sin apurarlo.
  • Crear estilos comunicativos que impliquen baja presión para los niños.
  • Dar tiempo para hablar, para que pueda expresar cómodamente su mensaje.
  • No interrumpirlo cuando habla  ni dejar que  él interrumpa a los demás.
  • Formular preguntas una a la vez y sólo las necesarias.
  • Hablar con frases cortas y con un lenguaje fácil, es decir, adecuado  para su edad.
  • Evitar decirle: “pare, vuelva a empezar”,  “no te apures”, “hable despacio”.  Las indicaciones de este tipo aumentan la tensión.
  • Comunicarse con él no solo verbalmente: acariciarlo, mirarlo, tocarlo, aceptarle juegos no verbales.
  • Tener presente que la DISFEMIA no afecta la capacidad intelectual de las personas. 
  • El niño no debe evitar tartamudear.  Debe tartamudear lo más natural y cómodamenteposible y con la menor tensión.  Si evita tartamudear, el autoestima es influenciado por el problema de comunicación y esto desencadena actitudes viciosas.
  • Darle todo el tiempo para hablar y descubrir que la ansiedad es nuestra al esperar que termine.
  • No interrumpir su mensaje.  No completar lo que dice o terminarle la frase.
  • El niño o niña que tartamudea se vuelve muy sensible a lo que “lee” en la cara de quien escucha: no poner caras extrañas ni mostrar ansiedad.
  • Aceptarlo y quererlo así, no es enfermo.  Los bloqueos retroceden cuando la comunicación es esencial y se siente aceptado y cómodo.
  • Evitar las burlas que pueden ser muy dolorosas para el niño DISFEMICO y deben ser eliminadas tanto como sea factible, éstas paralizan, tensionan, llena de resentimiento y tristeza. 
¿Cuándo buscar ayuda?:
Entre los 18 meses y los siete años de edad, muchos niños atraviesan períodos de disfluencia del lenguaje vinculada a sus esfuerzos por aprender a hablar. Los niños de entre 18 meses y tres años de edad con disfluencia normal suelen repetir los sonidos, las sílabas y las palabras, casi siempre al iniciar una oración. Por lo general, esto ocurre en una de cada diez oraciones.
Después de los tres años de edad, el niño con disfluencia normal no suele repetir sonidos o sílabas sino palabras ("No-no-no puedo.") y frases completas ("No puedo-no puedo-no puedo ir".) También es común que usen "expresiones de relleno" como "eh" y "um", que cambien de tema en medio de una oración, que se corrijan y que dejen oraciones sin terminar. Los niños normales pueden manifestar disfluencia en cualquier momento, pero ésta tiende a aumentar cuando están cansados, entusiasmados, agitados, o se les está apurando para que hablen. También pueden perder fluidez cuando hacen o contestan preguntas.
La falta de fluidez de estos niños puede hacerse más frecuente por varios días o semanas o casi desaparecer por semanas o meses y después reaparecer.  En general, los niños con disfluencia normal parecen no estar conscientes de ella y no muestran sorpresa o frustración ante sus errores. Las reacciones de los padres suelen ser más diversas. La mayoría de los padres o no notan estas faltas de fluidez en sus hijos o las consideran normales.
Algunos padres, sin embargo, pueden mostrar extrema sensibilidad al desarrollo del lenguaje de sus hijos y preocuparse innecesariamente por lo que es un comportamiento normal.
La tartamudez leve, en cambio, se manifiesta con mayor regularidad. Puede que ocurra sólo en situaciones específicas, pero es más probable que se repita en estas mismas situaciones, día tras día. Un tercer indicio de tartamudez leve es que el niño se muestre, quizás no profundamente preocupado por su problema, pero sí momentáneamente avergonzado o frustrado. En esta etapa del trastorno, el niño puede incluso preguntar a los padres por qué le cuesta tanto hablar.
La reacción de los padres a la tartamudez leve varía. En su mayoría, se sentirán al menos un poco preocupados y se preguntarán qué deben hacer y si ellos son los culpables. Unos pocos ni se darán cuenta de que existe un problema. Otros podrán sentirse muy preocupados pero negarlo en un principio.
Los niños con tartamudez grave dan muestras de gran tensión, esfuerzo físico y lucha por esconder su tartamudez y pueden incluso evitar hablar. Aunque la tartamudez grave es más común entre los niños mayores, puede surgir en cualquier momento entre el año y medio y los siete años de edad. En algunos casos, aparece después de un período de tartamudez leve de meses o hasta años de duración. En otros casos, surge de repente, sin que la preceda un período de tartamudez leve.
La tartamudez grave es más probable que persista, especialmente en aquellos niños que han tartamudeado por 18 meses o más, aunque algunos se recuperarán de manera espontánea. La frustración y la vergüenza que genera esta dificultad pueden infundir en el niño el miedo a hablar. El niño con tartamudez grave suele mostrarse nervioso o defensivo en situaciones donde espera que le pidan que hable. Aunque es probable que tartamudee todos los días, se le notará más algunos días que otros.
Para poder diagnosticar una disfemia en niños (as),  por tanto el sujeto ha de ser mayor de 5 años.  Si el niño tiene entre 5 y 7 años estamos ante una disfemia primaria (disfluencia). Es el momento óptimo para la intervención.  
Si el niño tiene entre 7 y 10 años estamos ante una disfemia secundaria: el niño presenta un agravamiento de los síntomas y se hace plenamente consciente del trastorno, por lo que empieza a adoptar estrategias evitativas como cambiar la sintaxis de las frases o palabras por sus sinónimos para lograr enunciados más fáciles de pronunciar. Además el niño o niña ya tendrá problemas sociales con sus compañeros
No existe un programa de intervención único, o técnicas especificas universalmente aceptadas. En lo único que hay acuerdo es que la intervención debe ser pluridimensional, no hay una única intervención.
Lo más importante que se debe saber es, que existen técnicas que ayudarán al paciente a disimular  “atenuar” su disfemia;  pero es recomendable  practicarse todas para determinar cuál le es más provechosa.  También se practican ejercicios para controlar  el ritmo, la velocidad, la prosodia, la  respiración  y la articulación, que se ven afectados.
Es conveniente entrenar al niño en el uso del lenguaje lento para hablar mejor a través del relato de cuentos y de una ejercitación y un manejo apropiado de las emisiones del terapeuta  y las respuestas del niño (a).  Se busca obtener  el estiramiento de cada sílaba con los elementos suprasegmentales conservados.   Se aprende la diferencia entre rápido y lento a través de narraciones y actividades comprensivas, discriminativas y expresivas. 
La fluencia verbal se considera cuando el niño o niña es capaz de emitir dos palabras seguidas; en este estadio el niño comete numerosas repeticiones, lo que es “normal”, clásicamente denominado tartamudeo primario o fisiológico.   Las repeticiones van disminuyendo  entre las edades de 2 a 7 años (como etapa máxima). 
Sin embargo, si las alteraciones en la fluidez del lenguaje suelen continuar y se empiezan a observar movimientos y conductas secundarias, tales como:
Movimientos de cuello, del tronco, de los miembros.  Movimientos de la cara como: muecas complejas, tensión de labios, pestañeo de ojos, cierre de labios, temblor (labio – lengua – mandíbula), dilatación de las aletas de la nariz, fruncimiento del ceño.  Chasquillos de la lengua, pérdida de contacto visual, actitud inmóvil, voz ronca, cambio de tono o de timbre, respiración: bloqueos y otro. Lo más conveniente es que  se visite a un Especialista en Lenguaje “Terapeuta de Lenguaje y/o Logopeda”.
La intervención en tartamudez temprana es una de las cuestiones que más interés ha despertado en los últimos años.   Por cuanto más tiempo  tartamudea el niño o la niña, más difícil y lenta será la recuperación de un lenguaje fluido.
La propuesta actual, se basa en seleccionar como primera opción métodos “menos agresivos” como el moldeado indirecto, o los programas de refuerzo del habla fluida  a través de los padres y madres de familia.
Finalmente es válido recordar que la tartamudez es una condición compleja que implica mucho más que la falta de fluidez en el habla. La mayor parte del fenómeno de la tartamudez está oculta. La tartamudez afecta a la persona en su totalidad. Incluye sentimientos, percepciones y emociones destructivas como vergüenza, turbación, culpabilidad, baja autoestima, frustración y miedo a situaciones particulares en las que se requiere hablar. El fenómeno de la tartamudez también abarca conductas inusuales como son los patrones de respiración irregular, la evasión del contacto visual y la sustitución de palabras.
La tartamudez puede ser comparada con un iceberg: El 90% de la masa de un iceberg está oculto debajo de la superficie. De manera parecida, la mayor parte del fenómeno de la tartamudez está oculta. Es un asunto complejo que se compone de muchos elementos diferentes: sentimientos y emociones negativas, conductas extrañas e ideas falsas que afectan todos los aspectos de la vida de una persona.

Disfluencia: Generalmente se habla de ella antes de los 7 años de edad.
Disfemia: Después 7 años de edad en el niño o niña.

¡Con pequeños pasos, grandes avances!

¡Manos a la obra! Recipiente para lápices

Lissette Cervantes Mora
Planificadora de Eventos Especiales y Manualista
No hay nada mejor que compartir con nuestros hijos y una manera sencilla es realizando una actividad manual que les enseñará a mantener el orden y al mismo tiempo reciclar.

Vamos a necesitar los siguientes materiales:
  •      Distintos tamaños de latas. Podemos utilizar latas de leche condensada, evaporada y vegetales.
  •         Pintura
  •          Pinceles
  •          Goma de silicón
  •         Accesorios para decorar.
Lo primero que vamos a hacer es pintar las latas, es necesario darle varias manos para un mejor acabado. Luego las pegamos en el orden deseado y decoramos.
                                              
Es importante asegurarnos que las latas no tengan ningún borde cortante.


Si desea conocer más ideas para trabajar con sus hijos en casa en estas tardes lluviosas o está planeando un evento especial, puede contactar a Lissette escribiendo a coqueturascr@gmail.com. Agradecemos a Coqueturas Talleres Creativos por su colaboración.