sábado, 6 de octubre de 2012

Mi bebé es mejor que el tuyo


Por Audra Charlebois
Traducido por Cristhiam Álvarez Rosales para Enfoque a la Familia

Desde que nació mi hija la he considerado la «bebé de mis sueños». Desde el primer día ella comió cuando tenía que comer, eructó cuando tenía que eructar y durmió cuando tenía que dormir. Cuando tenía seis semanas ya dormía bien en la noche. Me sentía muy orgullosa.
Un día conocí otro bebé cinco meses mayor que mi bebé quien todavía se despertaba varias veces durante la noche. «Qué dicha que no es mi bebé» -pensé - «Sus papás deben estar vueltos locos por la falta de sueño.»
Sin embargo, poco después, pasé un tiempo con otra familia cuyo bebé ya gateaba. El bebé era como dos meses menor que mi hija. ¿Por qué será que mi bebé aún no gatea? –me pregunté a mí misma. ¿Será que se está tardando en su desarrollo? ¿Será que hay algo que no anda bien?

Orgullo versus probar o demostrar
Es normal que los padres se sientan orgullosos de los más mínimos éxitos de sus hijos. Incluso durante el periodo del embarazo sonreí con orgullo cuando el doctor dijo que mi bebé estaba sana y fuerte, pero como madre primeriza también me sentí insegura de mí misma y comencé a observar otras familias para ver si estaba haciendo las cosas de la forma correcta.
Pude notar rápidamente que mi hija era más saludable que otros niños, tenía una naturaleza agradable y molestaba menos que los otros niños. También me di cuenta que aunque dormía bien no dormía tanto como su primo y me desilusionó un poco que no gateara tan rápido como el bebé de mi amiga.
Pronto mis observaciones evolucionaron en una competencia pasiva-agresiva. Empecé a comparar constantemente a mi hija con los niños que la rodeaban: su ropa, su dieta, cuánto babeaba. Nada escapaba de mi atención. Incluso los mismos éxitos de los cuales me sentía orgullosa empezaron a comerse mis pensamientos y se convirtieron en comparaciones eternas. Ya no adoraba a mi hija simplemente, ahora tenía que probar por qué ella adorable.
El daño de comparar
No soy la primera madre que experimenta este impulso. Isaac y Rebeca también compararon a sus hijos gemelos, Jacob y Esaú. Cada uno tenía su favorito, una competencia que llevó al engaño y a un conflicto amargo. De manera similar, en la historia bíblica, cuando Jacob tuvo hijos, su preferencia por José hizo que sus otros hijos se pusieran celosos, generaran odio, mentiras y un plan para matarlo.
La competencia hace que los hijos se enfrenten entre ellos, que los padres se enfrenten con los hijos y que los padres se enfrenten el uno con el otro. Si mi hija ve que yo la comparo con otros niños, probablemente aprenderá a hacerlo. Me da temor pensar que mi hija tratará a otros con desprecio porque piense que es mejor que ellos. He visto adolescentes que crecen con vidas dobles evitando desesperadamente el escrutinio de un padre al que nunca pudieron satisfacer. He sido testigo de la destrucción que pequeñas competencias pueden ocasionar en las amistades, las familias y los matrimonios.
Un Dios incomparable
A veces siento que estoy peleando una batalla imposible. A pesar que ruego al Señor para que quite de mi corazón este horrible hábito, todavía me veo haciendo comparaciones. Pero Dios me ha ayudado a entender algo que me da esperanza: No soy perfecta y tampoco lo serán mis hijos, sin embargo Jesús sí lo es. Irónicamente, esa comparación de la perfección de Cristo y mi insuficiencia no me hace sentir miserable. En su lugar, cuanto más tiempo paso observándolo, más me parezco a Él. Me siento segura al saber que Él me ama a pesar de mis fallas y que nunca me critica cuando me quedo corta.
Mi esperanza es que conforme me asemejo más a Él pueda transmitirle esa seguridad a mi hija. Quiero que el valor de ella provenga de Él, no de la cuenta que yo haga de sus éxitos en comparación con los de otra persona. Quiero que ella se regocije en quien ella es y que no se estrese por lo que ella no es.
Los malos hábitos son difíciles de quitar y seguro tendré que luchar contra las ganas de comparar por el resto de mi vida. Solo necesito recordar que mi trabajo como madre va más allá de llevar a mi hija a través de una serie de hitos en su desarrollo. El éxito de la crianza no viene por comparar los éxitos de su hijo, sino por presentarle a un Dios que no tiene comparación.


Este artículo apareció por primera vez en la edición de octubre del 2008 de la revista Focus on the Family. Derechos de autor© 2008 Audra Charlebois. Todos los derechos reservados.
Encuentre el artículo original ublicado en inglés en el Sitio Web: www.thrivingFamily.com

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¿Cómo ser padres ejemplares para los hijos en las finanzas?



¿Cómo lograr tener un buen balance y ser papás ejemplares para los hijos en las finanzas? Este tema es de suma importancia dentro de las familias, por eso, de la mano de nuestros amigos de Enfoque a la Familia les compartimos este vídeo






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Comportamiento y estrategias de 0 a 3 años


Por Shana Schutte

¿Tratas de hacer un plan para que tu pequeño vaya al baño? ¿O tal vez sólo te gustaría terminar una comida sin ninguna sillita de comer y travesuras? Padres de niños pequeños, continúen leyendo para obtener el consejo experto del Dr. Kevin Leman.
Existen dos cosas que todas las personas en el mundo hacen: comer e ir al baño. Estas pueden ser también dos áreas desafiantes para los padres. Si eres el padre de un niño una niña pequeña, te debes preguntar cómo puedes hacer para que tu hijo, o hija, use la bacinica y cómo hacer que se queden en su sillita de comer durante los tiempos de comida. Aquí hay algunas ideas del libro: Ten un nuevo niño para el viernes, del Dr. Kevin Leman, autor, orador y psicólogo infantil.

Planes para aprender a ir al baño
En América celebramos muchas cosas: victorias de fútbol, matrimonios, cumpleaños e inclusive las victorias de enseñar a tu niño a ir al baño. ¿Enseñar a tu niño a ir al baño? Exactamente, esta es toda una conquista. Una tarde mientras veía televisión, un popular psicólogo entrenaba a una pareja sobre cómo animar y elogiar a su niño, lo que resulto en que el niño estuviera entrenado para ir al baño en menos de 24 horas. 
¿Asombrado? ¿Envidioso? ¿Desearías tener este tipo de éxito con tu hijo? No te preocupes; ¡mantén la esperanza! Si estás listo para que tu pequeño(a) bebé deje los días de pañales y comience a usar la bacinica, aquí hay unas ideas para ayudarte. Podrías no obtener resultados en 24 horas, pero si obtendrás resultados que les harán felices a ti y a tu pequeño.
El Dr. Leman ofrece estas sugerencias simples para poner en marcha un “Plan para ir al baño”:

-Busca señales que sugieran que tu hijo está listo para entrenarlo para ir al baño. Si tu bebé hace preguntas sobre ir al baño y te imita cuando tú vas, estas son señales solidas de que está preparado. Y estar preparado es muy importante. El Dr. Leman advierte a los padres que tratan de imponer a sus hijos el entrenamiento para ir al baño cuando no están listos que terminaran peleando una batalla perdida.
-Incrementa las recompensas para alentar a tu hijo, con algo como comprar ropa interior de “niño grande” o “niña grande.”
-Consigue una bacinica pequeña que este cerca del suelo. Después, cuando tu hijo pregunte sobre el servicio, el Dr. Leman dice que puedes mencionarle casualmente que ese es uno que él puede usar.
-Anima a tu niño diciéndole que él puede hacerlo todo por sí mismo. Si eres el padre de un niño de dos años, sabes lo importante que esto puede ser; la independencia es algo importante a esta edad.
-No le preguntes a tu hijo cada cinco minutos si “tiene que ir.” Esto ayudara a crear un sentido de responsabilidad y confianza en tu niño para ayudarle a ser responsable de sus propias necesidades.
-Utiliza afirmación verba y alabanza. Cuando un niño va al baño, el Dr. Leman sugiere a los padres que digan algo como “¡Vaya! Mira lo que hiciste por ti mismo. ¡Es genial!” Sin embargo, él dice que no lo hagas parecer demasiado importante porque todos en el planeta son responsables de su propia vejiga.
-Recuerda que está bien si tu hijo no responde inmediatamente a tu plan para ir al baño. Si esto pasa, el Dr. Leman dice que simplemente guardes la bacinica y que la saques una o dos semanas después. Tal vez para entonces tu hijo estará listo.
-Mantén presente que no todos los niños están listos para el entrenamiento para ir al baño a la misma edad, pero entre los 2 y 2-½ años es típicamente un buen momento para empezar.
-Disciplina al niño holgazán. Si tu hijo está ocupado jugando afuera, no quiere tomarse el tiempo para entrar e ir al baño, moja sus pantalones y dice que “olvido ir” apégate a la regla del Dr. Leman que “cada uno puede usar solo un par de ropa interior por día.” Eso significa que tu hijo ya no podrá salir a jugar por el resto del día. Entonces, la próxima vez el recordara escuchar a su vejiga.

La sillita de comer y las travesuras
Recientemente pase por una cartelera que mostraba a un bebé en su sillita de comer, su cara manchada con algo pegajoso y rojo. Él se parecía al gato proverbial que se comió al ratón: completamente encantado y satisfecho.
Para los padres que enfrentan dilemas con el tiempo de comida con su “niño en la sillita de comer,” puede ser de todo pero no encantador y ni satisfactorio. De hecho, podría hacerte querer tirar la silla afuera.
 Aquí hay algunas sugerencias del Dr. Leman para lidiar con “la sillita de comer y las travesuras”:

-Recuerda que tu niño normalmente tomará un corto tiempo para comer. Si tu ya has alimentado tu niño en su sillita de comer, sin duda has aprendido que cuando tu niño o niña terminó de comer, terminó de comer. Y cuando termino quiere que lo bajen de inmediato. Por lo tanto, podría tratar de bajarse por sí mismo o empezar a tirar la comida, o sus platos. Mamás, papás, sean pacientes. El Dr. Leman dice que él no está tratando de ser travieso; el solo aprendió que cuando hace estas cosas, tú vienes corriendo. Por tanto, la clave para detener este comportamiento es observar a tu hijo y tomar nota cuando termina de comer. Luego, bajarlo inmediatamente antes de que las travesuras comiencen.
-Enséñale a tu niño que una vez que lo bajas de la silla, la comida ha terminado. Esto significa que no cedas si él quiere algo más de comer de inmediato. Sin meriendas. Nada extra. Has del tiempo de comida una rutina y él o ella comerá.
-No esperes demasiado de tu hijo. Recuerda que tu hijo o hija tiene un lapso de memoria muy corto y que es difícil para los niños y las niñas (especialmente para los más pequeños) sentarse por largos periodos de tiempo. Esto significa que si tú y tu pareja están planeando salir por una larga y relajada cena a uno de tus restaurantes favoritos, deberías pensar en contratar una niñera o cambiar los planes.
-No trates de apaciguar a tu niño. El Dr. Leman dice que algunos padres tratan de mantener a sus hijos callados en su sillita de comer antes de cenar para poder preparar la cena para todos los demás. El problema es que para cuando la cena esta lista, tu niño, o niña, ya está muy lleno para comer cualquier otra cosa. La respuesta es alimentar al pequeño o a la pequeña con lo que vayan a comer, siempre que sea posible.
Estas sugerencias para comer y para el entrenamiento para ir al baño parecen muy simples, pero ¡funcionan!

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Introducción de los alimentos al ritmo del bebé

¿Iniciando el proceso de ablactación o introducción de alimentos sólidos en la dieta de su bebé? Este artículo es para usted. Ingrid Broitman de Lactanza describe en el enlace a continuación cómo introducir los alimentos al ritmo del bebé.


                                           Introducción de los alimentos al ritmo del bebé



Ingrid Broitman es nutricionista egresada de la Universidad de Costa Rica. Durante muchos años se ha dedicado al campo de la consejería en Lactancia Materna siendo una de las mejores en su campo en el país. Para dudas o consultas puede llamarla al 2291 4904 o visitar su página web http://lactanza.com

¿Tenemos que dejar de comer frijoles al amamantar?

Nuestra colaboradora Ingrid Broitman, especialista en Lactancia Materna y Nutrición del Bebé nos comparte este interesante artículo sobre una de las preguntas más comunes que realizan las madres lactantes ¿puedo comer frijoles al amamantar? ¿le pueden provocar cólicos al bebé? ¿será esto sólo un mito? En el enlace a continuación está la respuesta





Ingrid Broitman es nutricionista egresada de la Universidad de Costa Rica. Durante muchos años se ha dedicado al campo de la consejería en Lactancia Materna siendo una de las mejores en su campo en el país. Para dudas o consultas puede llamarla al 2291 4904 o visitar su página web http://lactanza.com

miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Cómo criar hijos responsables e independientes?


Por Sixto Porras

Director de Enfoque a la Familia

Introducción
Al principio los hijos necesitan protección, con el tiempo se sueltan poco a poco, y esto es lo natural. Los hijos deben pasar de la dependencia absoluta a la independencia absoluta, en un proceso ascendente de responsabilidades, libertades y desarrollo de inteligencias, habilidades y destrezas.
De ahí que ser padre y madre es una tarea muy compleja que va más allá de traer un hijo al mundo, es formar a una persona, e influir en su destino y en el desarrollo de su carácter, esto requiere paciencia, dedicación, valentía, firmeza y amor.
Tenemos alrededor de 18 años para formar carácter, desarrollar inteligencias y habilidades sociales en nuestros hijos. A los 18 años están eligiendo carrera profesional. Para este momento deben saber en qué son buenos, cuáles son principales inteligencias, y  cómo se ven invirtiendo su tiempo. Deben conocer su mapa interno, lo que les permite decidir carrera con asertividad. En estos años es donde también pueden elegir quién será su cónyuge para el resto de sus vidas. Esta decisión tiene implicaciones generacionales y de legado a la humanidad.
Desde la niñez y durante el resto de sus vidas, nuestros hijos eligirán sus amigos, es decir, las personas que más influenciarán en sus vidas después de sus padres. Al llegar el momento, deben elegir amigos sabiamente y para esto se requiere inteligencia social y emocional.  
Ahora bien, nadie nace aprendido en la desafiante tarea de ser padre o madre, y es natural que en algunas ocasiones se sienta temor ante tal desafío.
Algunas recomendaciones que le pueden ayudar a formar hijos e hijas responsables e independientes son:

1. Asigne responsabilidades de acuerdo a su edad:
  • Conforme van creciendo pueden asumir más responsabilidades sobre su propio cuidado y colaborar en el hogar, para esto es necesario que aprendan diferentes destrezas.
Por ejemplo, si ya tiene edad para atarse solo el cordel de los zapatos, enséñele a hacerlo por sus propios medios, permítale bañarse solo y vestirse por sí mismo, aunque a usted le parezca que la ropa no convine. Conforme crecen, también enséñele a colaborar en las tares al hogar; pueden poner la mesa para cenar, lavar los platos, limpiar los baños, sacar la basura, etc.
Estas responsabilidades les brindan sentido de pertenencia, y les permite sentirse útililes, importantes y necesarios. 

2. Fortalezca la autoestima de sus hijos e hijas
  • Es fundamental brindar a los hijos/as afirmación y no descalificación. Sea un apoyo en la buena formación de la autoestima de su hijo/a, que lo recuerden por su apoyo, y no por ser el primero en dudar de sus capacidades.
  • Expresar amor es otra forma de desarrollar su buena autoestima. Abrace a sus hijos/as, si nunca lo ha hecho, sólo acérquese y rodéelo con sus brazos. Después de la primera oportunidad, resultará cada vez más fácil. Un abrazo dice más que mil palabras y les hace sentir amados, aceptados, y apreciados.
 3. Tenga una buena relación con su cónyuge:
  • Un matrimonio saludable brinda estabilidad emocional a los niños. Los padres serán el referente de socialización para los hijos. Si ustedes se gritan en momentos de desacuerdos, es muy probable que sus hijos e hijas asuman la misma reacción ante un disgusto con su hermano/a.
  • Si el matrimonio se ha disuelto, de igual forma, es su ejemplo el que guía. Procure llevar una buena relación con su ex cónyuge, por amor a sus hijos/as, ya que es a partir de su modelaje que ellos/as aprenderán a sanar heridas.
  • Sea que esté casado, soltero, separado, viudo o divorciado, es el ejemplo de cómo se llevan las relaciones inter personales y familiares, lo que enseñará a sus hijos/as el arte de manejar en sus propias vidas el amor, la amistad y los desacuerdos.
4. Genere un ambiente de seguridad:
  • Las palabras tienen poder para producir vida o muerte, afirman o destruyen. Hágales sentir amados, aceptados y apreciados. Que nos escuchen decir lo que significan para notrosos. Constantemente exprese amor y aceptación. Ellos deben saber que estamos disponibles cuando nos necesiten.
  • Nuestros hijos necesitan saberse amados. Dele a su hijo/a la oportunidad de escuchar que su amor hacia él o ella es un amor que jamás dejará de existir ni menguará, que es incondicional por el simple hecho de ser hijo.
5. Establezca límites y reglas claras:
  • Establezca límites porque dan seguridad. Haga que sus hijos/as conozcan las reglas del hogar.
  • Establezca contratos con ellos donde todo esté claro, es decir, donde se conozcan por todos los miembros de la familia las reglas, las expectativas de comportamiento esperado, los motivos de recompensa y los de corrección.
6. Responda todos los por qué, porque les permitirá desarrollar criterio propio:
  • De esta manera ellos y ellas juzgarán por sí mismos la vida con una sana conciencia y valores definidos.
  • Es usual que no nos demos cuenta de lo que estamos enseñando a nuestros hijos/as, pero ellos y ellas tienen sus ojos en nosotros todo el día. Usted enseña sus criterios de vida cuando resuelve un problema, hace frente a un conflicto o se dedica a los asuntos más insignificantes en la casa o el trabajo. Esto demanda de usted una conducta coherente con los principios que enseña.
  • Permítale construir y expresar sus propios criterios. Así ellos podrán tomar decisiones adecuadas cuando ni papá ni mamá estén cerca para aconsejarlos. Por ejemplo, qué responderán cuando les ofrezcan drogas, alcohol o sexo.
7. Fomente una relación sana con la autoridad:
  • Autoridad, es sinónimo de un liderazgo que se respeta. La autoridad no se impone, se reconoce, la autoridad no intimida, inspira.
  • Educar no es imponer. Educar es inspirar un espíritu libre, capacitado para juzgar la vida por sí mismo. Si quiere estropear la oportunidad de desarrollar en su hijo la capacidad de creer en sí mismo, simplemente enséñelo a ser dependiente, hágalo todo por él, decida en todo y no le conceda ninguna participación en el proceso de aprendizaje. Pero si le concede amplia libertad para que participe plenamente en ese proceso, tendrá oportunidad de desarrollar valores que le permitirán transitar por la vida con acierto.
Los valores no se imponen, se modelan, y se inspiran. Los valores son la huella, que los hombres y mujeres que hemos amado y admirado han dejado en nuestras vidas. Indiscutiblemente nadie tiene más influencia en la vida de otro ser humano que sus padres.

8. Trate a sus hijos conforme a su etapa de vida:
  • Como niño cuando es niño, y como joven cuando es joven.
  • No se debe tratar a un niño o niña como si fuera un adulto, ni asignarle labores o trabajos que no sean propios a su edad.
  • Tampoco pretendamos comportamientos de adultos en ellos y ellas si no lo son, cada etapa es necesaria para su sano desarrollo. Por ejemplo, no lo ponga a correr cuando para su edad debería aprender a gatear; y a la inversa, no lo deje sólo gatear cuando para su edad ya debería empezar a caminar.
  • Si bien todos los niños, niñas y adolescentes desarrollan física y emocionalmente diferente, existe un promedio de tiempo prudencial. Si tiene dudas, consulte a un experto y otros padres experimentados que realizan una buena labor en la crianza de sus hijos/as.


9.  Ayúdeles a construir su propio proyecto de vida:
  • Permítales soñar y tener metas personales. Permítales recorrer el camino por ellos mismos. Es tan importante recorrer el camino, como alcanzar la meta, esto les ayudará a darse una idea del costo y gratificación de su esfuerzo.
Conclusión:
Criar hijos e hijas es formar sociedad, por esto puede decirse que el formar a los ciudadanos del país es una misión grande y retadora. De ahí que nuestro papel como padres y madres es insustituible, por eso la familia no puede ser reemplazada por ninguna otra institución, ya que su función como formadora de capital social (ciudades con potencial), su socialización, así como su tarea en la transmisión de cultura y valores es, por lo tanto, insustituible. En definitiva, la familia es el mejor lugar para criar hijos/as saludables.

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Superando dificultades después de una separación

Traducido por Cristhiam Álvarez Rosales para Enfoque a la Familia

Es característico de los padres solteros encontrarse con un número de situaciones estresantes en el proceso o después del divorcio. Algunos de los problemas y trampas comunes incluyen:

Depresión crónica de bajo nivel. ¿Se siente letárgico? ¿Las cosas que antes disfrutaba le parecen sin sentido? Si es así, puede que sea víctima de una depresión decepcionante, una que parece manejable cuando usted lo intenta un poco más. Esta condición disfuncional a menudo antecede a ataques de comida en exceso, alcohol, uso de drogas, ver televisión de forma compulsiva y navegar por páginas web inapropiadas. La prueba ácida: ¿Consume/mira/lee usted algo que no disfruta solo para desconectarse?

Inversión del rol padre-hijo. Perder a una pareja por divorcio o muerte puede llevar a los padres solteros a cambiar roles con sus hijos, volviéndose el hijo el que nutre y el padre, el “nutrido”. Los padres que se apoyan en sus hijos emocionalmente a menudo los separan de sus grupos de pares y desarrollan una mentalidad de “nosotros contra el mundo” que hace daño a sus hijos. Para las hijas, esta mentalidad puede comunicar que todos los hombres son malos y que no son dignos de confianza (“Mira lo que tu papá nos hizo a nosotras”). Para los hijos, puede ser incluso más dañino –como se ilustra en el siguiente punto.

Cuestiones de madre-hijo. Una mamá soltera puede tender a criar a su hijo como su anti-esposo, sin ninguno de los rasgos negativos de su antigua pareja. Para hacerlo, aísla a su hijo de la influencia corrupta percibida de su padre y se inmiscuye en la vida de su hijo. Su subtexto manipulativo: “Me lo debes”. A cambio, el hijo explota el sistema para sacarle todo lo que pueda. Aprende que conforme parezca estar bajo la aprobación de su madre, puede tener todo lo que quiera. Irónicamente, estos esfuerzo sobre controladores pueden originar lo que la madre se propuso aplastar. Con el tiempo, su hijo puede volverse temeroso de que cualquier mujer le diga lo que tenga que hacer en la vida. En el mejor de los casos, tendrá problemas abriéndose emocionalmente a las mujeres. En el peor, podría volverse enojado y violento hacia las mujeres, incluyendo su futura pareja.

Lo que puede hacer
Eludir las disfunciones comunes no es difícil ni quita tiempo. Solo mantenga estas estrategias en mente:

Exprese sus emociones con sus pares, no con sus hijos. Si sus hijos son su principal fuente de apoyo emocional, considere un consejero eclesial o un grupo de apoyo de padres solteros en su lugar. No escoja a una persona adulta del sexo opuesto que está pasando por la misma situación. Todas las personas son vulnerables cuando están heridas, y es fácil malinterpretar un oído interesado por un interés romántico.

Escuche los sentimientos de sus hijos. Al tratar de evitar sus propios sentimientos, algunas veces puede perder de vista a los que están a su alrededor. Tómese un tiempo regular con sus hijos para hablar sobre cómo ellos se sienten. Utilice el tiempo en que conduce el auto, el tiempo de irse a dormir o una salida en fin de semana para su sesión de escucha. Trate de resumir lo que les ha escuchado decir. Recuerde, este es un tiempo para entender a sus hijos, no para componerlos.

Mantenga su palabra. Los hijos pueden experimentar estrés porque no confían que otras personas –incluso sus padres– harán lo que dicen que van a hacer. Para reconstruir la confianza de sus hijos, mantenga sus promesas y sea puntual. Ser un padre predecible puede ayudarles a sus hijos a construir confianza y a curar la soledad.

Tome tiempo para el contacto. Abrazar, mecerse, acariciarse la mano y otros hábitos de afecto contribuirán para restaurar la confianza rota. Incluso los adolescentes pueden disfrutar de un masaje en la espalda en la privacidad de sus hogares. ¡No sea tímido!

Ore por sus hijos. Sea espontáneo. Ore cuando camine, cuando prepare el almuerzo, o cuando vaya en auto con sus hijos. Sea intencional. Cada mes, escriba sus oraciones y anote cómo Dios contesta sus solicitudes. De hecho, solo hay una regla para orar con y por los hijos: No se detenga.

Establezca expectativas realistas. Puesto que no tiene una pareja para compartir la carga de la crianza, permítase un chance. No intente hacerlo todo, solo las cosas importantes.

Nútrase. Los patrones disfuncionales a menudo salen a la superficie en los periodos de crisis. En lugar de comer en exceso o de abusar del alcohol, encuentre otras formas de recargarse. Lea un libro, de una caminata, vea vitrinas o juegue su deporte favorito. Intercambie con otros solteros para que cuiden sus hijos para estos tiempos especiales.

Póngase una calificación. Escriba tres palabras que describan lo que quiere que sus hijos piensen de usted. Ahora escriba tres palabras que usted cree que sus hijos usarían para describirle. Si las listas no se parecen, tenga más esperanza. Todos tenemos tiempos difíciles. Solo asegúrese de que sus días malos no se vuelven hábitos malos. Cuelgue sus atributos deseados donde pueda verlos como un recordatorio para seguir luchando.

Si su familia es disfuncional –o si usted está tratando de cambiar los problemas por anticipado– recuerde que la vida no ofrece garantías. Usted salió de su hogar a “medio cocinar”, y así también saldrán sus hijos. Haga lo mejor que pueda; déjele el resto a Dios.
Este artículo apareció por primera vez en la edición de agosto de 1997 de la revista Single-Parent Family (“Familia de Padres Solteros”). Derechos de autor reservados© 1997 Dave Carder. Todos los derechos reservados.

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